sábado, 19 de marzo de 2016

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La mirada, espejo del alma... la tuya, bella pero lejana ese Jueves, El inicio del término? Que más queda por decir cuando no crees necesario decir nada? Como terminar algo que nunca empezó? Terminar de vernos tal vez... dejar la familiaridad, dejar de oler tu piel, de tomar tus manos al hacerlo, comenzar a olvidar... el duelo de abrazos y caricias que ya no van más... no valen los besos apasionados ni las sonrisas con dientes juntos, las conversaciones sobre lo absurdo y lo urgente... las noches en tus brazos... tus suspiros en mi cuello y aquellos ojos somnolientos serán algo privativo para mí... esa nariz respingona que amaba rosar, es invisible ahora. Me parece que a veces hay que elegir. .. Pero porque? Si elegir es privarse, porque es necesario dejar? Cuando es optativo no sufrir...

Actuando para no dividirte entre lo que quieres y lo que debes...
Será que es mejor no sentir? Acostumbrándose al dolor será una forma de vida?
Amar es para valientes, la entrega para soldados aptos y genuinos.
Porque arrepentirse de ser honesto?
Me enamoré y que? Lo hice de un constructor de la excelencia.
Junto a el intente desarrollar la compasión y tolerancia ante sus intentos de imponer el poder de su verdad, pareciendo exigente, dogmático y duro. Tú vivías en contacto con lo que percibías es el modo correcto “de hacer las cosas”, casi como lector de la justicia divina. Vivías anhelando que el mundo estuviera en paz, ordenar cada situación y poner a cada persona en el lugar que le corresponde. Podrías generar, con esta actitud, muchos rechazos porque algunos te percibirán como excesivamente moralista o autoritario. Sin embargo, estando a tu lado sin sentirme continuamente sentenciada o juzgada atravesé tu muro defensivo para conocer tu esencia, donde fluyes sin problemas ante cada situación por más difícil que esta sea. Al estar desarmado de tu estilo sentenciaste y autoritario eras puro corazón, tu ego se hacía transparente y relucias con energía compasiva y amor resplandeciente para ponerte al servicio de las necesidades de un otro. Te mostraste como un compañero comprometido y sincero, pude haber encontrado a un excelente socio de la vida. Pero no fue así, alguíen me enseñó que amar es un viaje en paracaídas, adrenalinico, fuerte, lleno de potencia y razones para querer seguir... pese a su intensidad al miedo, la idea es que aprendas a disfrutar del viaje. Independiente si se abre o no el paracaídas. Si tienes un aterrizaje forzoso o uno fuerte lo ideal es aprovechar la vista... ser capaz de disfrutar cada minuto ahí...

Hay quienes se pasan la vida esperando por el que regala aquellos instantes eternos, También habran quienes entendemos que es algo de Dios el toparse con el compañero de viaje que se acople a tus gustos a tus formas... en la edad y con las heridas sanadas. De la forma y con el envases adecuado.
Estuviste para enseñarme, para mostrarme un lado más de la vida, un periodo corto pero sumamente hermoso y sentimental que aún tiene restos de recuerdos en mí que debo soltar, sin embargo, sé que tú tampoco lo has hecho. Es imposible que tu piel olvidara tan fácilmente mis manos. Es imposible fingir tus ganas, tus movimientos, tus expresiones, la forma en la que apretabas tus brazos, tus expresiones al llegar...

Sé que te veré nuevamente en la autopista de la vida, lo sé, pues suele suceder... estarás más grande, pelo cano y con tus ojitos más pequeños pero no menos dulces... pero bueno, no es el momento de recordar las cosas bellas que vi en ti. Como el cariño por los animales, tu amor por la cocina, el cariño incondicional por tu familia, lo que extrañabas a tu madre, tu admiración por la belleza de los paisajes, tu seriedad y forma de razonar tan seca y elocuente a la misma vez, este debiese ser el momento de traer recuerdos malos a mí por qué no estas, para lograr dejar de suspirar fuerte y llamarte con todos mis pensamientos.

Estas son las palabras del adiós, mis últimas referencias a ti...